matemáticamente Viernes, 2 septiembre 2016

¿Por qué perdimos en La Paz?

Perú volvió a decepcionar en las eliminatorias y dejó una muy mala imagen. Bolivia, un equipo muy limitado, no sufrió para imponerse a la selección. Estas son las razones de una nueva derrota que nos aleja de Rusia y amenaza nuestra dignidad.

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Foto: La República

1. Los errores de Gareca

Suelo defender a Gareca. Lo he hecho desde que lo nombraron técnico de Perú, incluso cuando se equivocó, insistiendo en la titularidad de Pizarro, por ejemplo. Lo defiendo porque hay que ser valiente para ponerse el buzo de la selección que, por más que pague bien, desgasta anímicamente mucho más de lo que nos imaginamos. Estar siempre bajo el escrutinio de un pueblo tan exageradamente exigente como el peruano tiene que ser duro, y asumir ese riesgo es de valientes.

Además, el Tigre siempre ha demostrado sensatez, nunca dijo que este equipo era excelente, y ha tenido el carácter para apartar a algunos jugadores que no podían seguir más. Dicho esto, tras la derrota en La Paz es difícil defenderlo. Incluso ganando, porque Bolivia es un equipo realmente flojo, tampoco tocaría ponerse de su lado.

Prescindir de seis jugadores titulares para un partido de eliminatorias, teniendo un plantel tan corto, es absurdo. La defensa titular de Perú es Advíncula-Zambrano-Ascues-Yotún. Poniendo que Traúco está bien o incluso Céspedes puede jugar ahí, son tres titulares fijos que no han jugado partidos importantes en el torneo. Ascues sin ritmo, Zambrano con sus arranques de insolencia y Advíncula con su desorden son ampliamente superiores a los que jugaron ayer.

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Foto: libero.pe

Gareca también decidió apartar a Renato Tapia, quizás el volante defensivo que hemos estado esperando desde que Chemo y Jayo colgaron los chimpunes, no sabemos si para guardarlo para Ecuador o porque no se aclimató bien. Farfán, que anda jugando en ligas menores, sigue marcando la diferencia en la selección. Ni qué decir de Carrillo, nuestro mejor jugador en la actualidad, que ha debutado en el Benfica y ha hecho una buena pretemporada. La excusa de que no está jugando seguido ya no es válida. Perú no tiene equipo para darse el lujo de dejar a la mitad del equipo fuera. Lo han demostrado siempre los resultados, y una vez más una tímida selección boliviana nos ganó sin problemas en un partido que parecía de segunda división.

Otro error de Gareca fue dejar afuera a Guerrero, posiblemente pensando en el partido en el Nacional frente a Ecuador. Me parece que Perú tiene que pensar siempre en el partido siguiente, y no en el de después: una derrota en La Paz nos hacía llegar sin opciones a Lima y así fue.

2. En la cancha, las distracciones de siempre

En lo que respecta al juego, los que estuvieron en la cancha, que no son culpables de no tener el nivel requerido para un campeonato tan difícil, también tuvieron un mal día. Gallese, primero, cometió el grave error de poner una barrera de tres en un tiro libre directo –la mejor arma de Bolivia-, que terminó convirtiéndose en un hombre tratando de detener la pelota. Gravísimo error de un arquero con talento pero que se distrae fácilmente. Ramos demostró que puede jugar aceptablemente si está acompañado de un central de experiencia (Rodríguez) o de jerarquía (Zambrano). Si tiene que ser el líder de la defensa, falla. Traúco sigue mostrando algunas cosas interesantes y Corzo que es mucho más ganas que juego.

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Foto: La República

Aquino, demasiado criticado para mi gusto, hizo un partido muy aceptable, interrumpiendo el juego y jugando simple. No fue así en el caso de Ortiz, que pasó absolutamente desapercibido. Andy Polo por derecha se preocupó mucho de ayudar a Corzo y no desbordó. Cueva intentó desequilibrar pero se encontró muy solo. Lo mismo Ávila. Y Ruidíaz demostró que no le da para ser titular en la selección, aunque sí puede ser una alternativa interesante para entrar y cambiar algún partido.

En este espacio reclamamos la presencia de Guerrero desde el inicio, pero lo cierto es que desde que entró posiblemente no hizo ningún pique. Paolo no corrió: decidió jugar parado y distribuir, quizás para no cansarse, algo imperdonable en eliminatorias. El problema del delantero es su actitud, porque talento y fuerza le sobran.

3. La altura no puede ser la excusa

Por último, no se puede seguir culpando a la altura de nada. Si fuera tan determinante, Bolivia pelearía siempre la clasificación a los mundiales, y no es el caso. Se le puede ganar en La Paz a un equipo que viene siendo flojísimo hace muchos años. El estadio, además, estaba lleno de peruanos: éramos casi locales y ni siquiera eso nos sirvió.

Está demás decir que el sueño de Rusia –que siempre fue solo un sueño- ya se evaporó, y que ahora toca pensar en un futuro más lejano. Por ahora, esto es lo que tenemos: básicamente lo mismo de siempre.

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