matemáticamente Viernes, 7 octubre 2016

El objetivo es el 2022

Tras el empate en casa ante Argentina, que volvió a mostrar la cara más competitiva de la selección, tendríamos que tener claro, de una vez por todas, que el objetivo es pelear por Qatar y dejar de mirar a Rusia, que está cada vez más lejos.

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Fuente: FPF

Ricardo Gareca dejó un mensaje claro en la conferencia de prensa post partido: había confiado en un grupo hasta la Copa América Centenario, un grupo que nunca estuvo a la altura del torneo clasificatorio. Para el certamen norteamericano, el argentino optó por otros jugadores, la mayoría más jóvenes y que jugaban todos los fines de semana –sin importar si lo hacían en el Perú o en el extranjero-, lo cual le dio resultados decentes. Por eso ha decidido confiar en ellos.

Salvo el tropiezo en Bolivia, este mismo grupo ha mostrado que puede tener un rendimiento parejo, algo que parecía utópico en la selección desde hace décadas. Pero así como es parejo, también es un equipo limitado, al que no se le puede pedir más de lo que puede dar. Lo cierto es que la mayoría son chicos jóvenes que empiezan a mostrarse a nivel internacional, que van ganando roce y confianza, y que comienzan a creer que son ellos los que por fin puedan darnos alegrías.

Salvo Alberto Rodríguez y Paolo Guerrero, ambos del 84, el resto del equipo tiene 27 años o menos, lo cual habla de una selección joven y que puede mantener la base pensando en las próximas eliminatorias, ya que está claro que no iremos a Rusia. Renato Tapia, Christian Cueva, Benavente, Trauco, Flores y Da Silva tienen que ser los futuros líderes de este plantel, y llegarán con mucha más madurez a las clasificatorias siguientes. Si tenemos en cuenta que Carrillo (25) y Ascues (24) también son jóvenes, hay una columna vertebral que, si se mantiene unida, puede darnos alguna esperanza.

En el fútbol no hay demasiados secretos: suele suceder que si un equipo mantiene siete u ocho jugadores titulares en la mayoría de partidos, y a lo largo de los años, ese equipo juega mejor y gana. Eso es lo que ha logrado Gareca: generar mecanismos y sistemas de juego que los jugadores han interiorizado y que dan buenos resultados.

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Foto: El Comercio

Dicho esto, me sigue pareciendo un pecado que André Carrillo –que fue titular en el último partido de Champions del Benfica, el mejor equipo de Portugal- no esté jugando en una de las bandas, o que Ascues y Zambrano no estén por lo menos en el banco. Estoy seguro de que le darían a Perú más variantes y más jerarquía para enfrentar a cualquier selección.

Pero no están, y los que sí están siguen mejorando y dejándolo todo en la cancha, que es lo mínimo que se les puede pedir. Se quede o no Gareca –lo ideal es que sí, como ya hemos mencionado en este espacio-, esa base de jugadores jóvenes se tiene que conservar. Habrá que pensar en un reemplazante para Guerrero, que estará cerca del retiro para las próximas eliminatorias, y tendremos un equipo competitivo. Las miras tienen que estar puestas en Qatar, tan lejano en tiempo y espacio que nos da aire para preparar bien las cosas y, por una vez, pensar a largo plazo.

Por lo pronto, los pequeños pasos que va dando la selección son positivos. Ojalá que en Chile siga la tendencia. Lo que necesitan estos chicos es ganar y creer que pueden seguir ganando. Es lo que nos falta a todos.

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